Imperio de Arcadian.

Posted by Mary Ramos Monge On miércoles, 8 de febrero de 2012 0 comentarios

- Excelencia ...

En aquella sala hay una oscuridad marchita, la cual es atravesada por unos pocos rayos de luz que entran por las ventanas.
Sentado sobre el gran trono de Arcadian, Renard observa a su sirviente mientras respira tranquilo, pensativo... Lentamente se pasa sus dedos entre su barba espesa y rubia oscura.

- Hemos concertado cita con su hijo...- El joven mensajero mira a los pies de su señor, mientras siente el frío mármol del suelo bajo su rodilla.- Él... desea hablar cuanto antes con vos para firmar la paz.
Entonces se escucha un golpe. El joven se encoje asustado y cierra los ojos con fuerza.
El emperador acaba de dar un golpe con el puño en el posabrazo de su asiento.
- ¿¡Firmar la paz?!- Sus ojos están llenos de ira.- Primero se alía con mi enemigo.- se echa hacia delante y levanta un dedo.- Segundo.- levanta otro.- Se apodera de todo gracias a sus amistades... y tercero...- Cierra el puño y sus labios con fuerza.- no quiero nada de ese bastardo.- Se echa hacia atrás.
- Majestad...- De entre las sombras aparece un hombre con una túnica negra. Sus cabellos blancos asoman largos y lisos.
El rey mira al recién llegado.
- No gritéis así a un simple mensajero...- Se coloca al lado del enviado.- él no tiene culpa alguna de todo esto.
- ...- Gruñe levemente.
- Podéis iros...- El extraño se agacha un poco y susurra esas palabras.
El joven asiente, hace una reverencia y se aleja sin darle la espalda en ningún momento a su rey.

Al cerrar la puerta el rey monta en cólera.
- ¡¿Osas venir sin mi permiso y mandar sobre mis plebeyos?!
- Mi señor...- su voz es tranquila, hace una reverencia.- Tan solo intento que no averigüen nada sobre sus maravillosos planes.
- ¿Mmm?- se extraña, coloca sus manos en sus rodillas y mira con interés a su conocido.
- Como vuestra mano derecha... vuestro consejero... y amigo de sus antepasados.- Alza la mirada.- Como hechicero... debéis hacedme caso.- Una sonrisa leve aparece en las sombras de la capucha.
- ...- Sus ojos azules se clavan en esa imagen, se siente cómodo, nota como su ira poco a poco va desapareciendo.
 - Ahora...- Alza la cabeza y un ojo rojo aparece, el otro, el derecho... se vislumbra negro, sin brillo.- debéis firmar la paz... y así él no se esperará una pequeña y violenta... sorpresa.

El emperador sonríe al ver que él está tranquilo, le gusta la idea. Entonces comienza a reír a carcajadas mientras su consejero hace de nuevo una de sus reverencias.


((Próximamente en inglés y con imágenes. ))

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